Acceso Colegiados

Peio Mendia

 

En el marco de CAF Transforma, una de las intervenciones más contundentes fue la de Peio Mendia, presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Navarra, quien puso sobre la mesa una realidad que muchos profesionales viven a diario, pero pocas veces se verbaliza con tanta claridad.

El punto de partida es evidente: el administrador de fincas ha dejado de ser un gestor tradicional. Hoy es una figura completamente transversal, implicada en múltiples áreas, muchas veces más allá de lo que le corresponde.

“Hay despachos que no descansan”, se expuso durante la ponencia. Profesionales que no pueden desconectar, que no pueden permitirse una baja o una pausa sin que el trabajo se resienta. Una situación que refleja tanto la carga actual de la profesión como su nivel de responsabilidad.

Y, sin embargo, frente a la entrada de grandes fondos y modelos más industrializados de gestión, el administrador de fincas colegiado sigue siendo la mejor opción. ¿Por qué? Porque gestiona desde lo humano. Porque entiende las comunidades de propietarios no solo como activos, sino como entornos de convivencia.

Pero este modelo también tiene un reto urgente: el talento.

La dificultad para atraer y retener perfiles jóvenes es una de las grandes amenazas. Las nuevas generaciones, al enfrentarse a la intensidad del trabajo en los despachos, en muchos casos abandonan en los primeros años, dificultando la construcción de equipos sólidos y sostenibles en el tiempo.

A este contexto se suman los grandes retos estructurales del parque inmobiliario. En España existen más de 27 millones de viviendas, y más del 85% de los edificios presentan ineficiencias energéticas. Un escenario que no solo incrementa la complejidad técnica del trabajo, sino que exige una evolución constante del perfil profesional.

Además, la transformación demográfica añade una nueva capa de responsabilidad: comunidades con propietarios de mayor edad, con más necesidades de adaptación, accesibilidad y acompañamiento. La gestión ya no es solo técnica o administrativa; también es social.

En este nuevo contexto, el Administrador de Fincas 360 se define por una serie de capacidades clave:

  • Capacidad multidisciplinar
  • Adaptación a funciones cada vez más diversas
  • Alta capacidad de gestión administrativa y contable
  • Gestión de una base de datos cada vez más compleja de comunidades de propietarios

Una base de conocimiento que integra información sobre propietarios, estados contables, dinámicas internas, roles dentro de la comunidad, así como documentación técnica, libro del edificio, estado de instalaciones, revisiones, OCA y procesos de reforma.

La conclusión es clara: la profesión no solo está cambiando, está ampliando su alcance.

Y en ese cambio, el verdadero reto no es asumir más funciones, sino hacerlo de forma sostenible, estructurada y con visión de futuro.

C.A.F. Bizkaia
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